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  Baron Biza, Artista Conceptual, 2013  
  Laura Códega y Julieta Ortiz de Latierro  
  Instalacion, pintura y performance  
  Tecnica mixta  
  240 x 160 x 40 cm.  
     
  La obra "Baron Biza, Artista Conceptual" fue concebida para ser exhibida en la vitrina Metrónomo, que se hallaba ubicada en el pasaje subterráneo Juan de Garay que cruza la Avenida 9 de Julio. La instalación fue acompañada de una serie de performances basadas en la dramática vida del escritor y politico Raúl Baron Biza, quien administró este pasaje durante la década del sesenta y lo convirtio en una en galería comercial. La obra está compuesta por una pintura y objetos que describen aquellos incidentes decisivos en su vida como el trágico accidente aéreo que sufrió su primera esposa Myriam Stefford o la construccion del mausoleo que él le construyera en la provincia de Córdoba. Asimismo forma parte de esta obra la actuación de dos actrices que representan a la pareja y relatan aquellos hechos que nos hicieron pensar en Baron Biza como en un artista conceptual. Finalmente presentamos una canción creada especialmente para la obra por la compositora y cantante Paula Trama.  
     
  MAS INFORMACION  
     
   
     
     
  Contexto histórico  
 
1960. Raúl Baron Biza obtiene la concesión de las galerías subterráneas que pasan por debajo del obelisco, que administró él personalmente, formando una sociedad anónima a la que llamó “Grandes Galerías”: "Yo fui concesionario municipal. Queriendo rehacer mi fortuna perdida en acciones que se desvalorizaron en la última crisis, me presenté y obtuve, por mejor postor, en licitación pública realizada en el Banco Municipal, la explotación dé un pasaje que estaba abandonado desde su construcción, hace ya veinticinco años y que servía de refugio de pordioseros y malandras. -Haremos una alegre calle subterránea de este pasaje... -me dije. -Es una cloaca. Fracasarás -me respondieron. -Haremos la galería más hermosa y concurrida de la ciudad -insistí. Cuando se licitó fui dispuesto a que me la adjudicaran aunque tuviera que vender para ello el alma al diablo. Tal era mi fe en su éxito frente a la incomprensión de los cinco millones de habitantes de la ciudad. Obtenido, solicité entre mis relaciones multimillonarias la ayuda económica. -Fracasarás -me repitieron. Vendí mi Chrysler, las alhajas de mi madre e hipotequé la casa paterna heredada. Invertí hasta mi último centavo. Trabajé un año. Fue el éxito comercial mayor de la ciudad, pero cometí un gravísimo error. Quise continuar siendo honesto como lo fuera toda mi vida. No quise defraudar al Estado y en los contratos de locación figuraron los alquileres reales a efectos de sus cargas impositivas. Instalé lujosos escritorios, hice partícipes a mis obreros del éxito. Les di jornales dignos. Ello era comunismo. En un comienzo llegaron tímidamente como llegan las hienas en la noche a las sobras de la caza del tigre. Después insinuaron, aullaron, amenazaron, mostrando sus colmillos. Eran… ¿para qué nombrártelos, identificarlos? Eran la suciedad de la cloaca que desborda. -Es un negociado –afirmaron en la prensa venal, que también pretendía su parte en publicidad innecesaria a la Empresa-. Es la explotación del pueblo. La concesión está mal dada. Al contrato le falta una coma aquí y un acento allá. El presidente, los ministros, el intendente tienen participación en el negociado. Acababan de caer. Había que mancharlos, salpicarlos de mugre para justificar el asalto al poder. Había que llenarlos de barro, hundirlos personal y políticamente. Ésta era una oportunidad brillante para ello. Los diarios dirían lo que los que detentaran el poder les ordenaban a través de avisos oficiales pagados al contado. -Ceda –me aconsejaron los abogados-, reparta una proporción de sus ganancias. Los funcionarios están mal pagos. -No voy a darles nada de lo que es mío en derecho –recuerdo que les contesté. Me citaron ante un consejo moralizador oficial. Cuatro o seis viejos, posiblemente impotentes y resentidos por su edad. -No voy a darles nada de lo mío. -Quedará usted en la calle. Cuando la justicia falle, sus herederos serán indemnizados –insistieron mis abogados. Se dispuso entonces la intervención de la empresa. Se me inició sumario por agio, por el delito de contratar libremente, y se procedió a mi detención. Ellos tienen la fuerza. Mi detención será breve. Me liberarán en la miseria. Es la forma de reducir a todo rebelde. El hambre, que rinde ejércitos. Es una táctica para desacreditar al adversario por medio de sus comunicados en la prensa y la radio oficial."
 
     
  Texto de la obra  
     
  Raúl Barón Biza, artista conceptual

Raúl Baron Biza (1899 - 1964), escritor maldito, millonario excéntrico, empresario, político yrigoyenista, rebelde, anarquista, revolucionario, pornógrafo infame, defensor de la libertad sexual, anticlerical. En 1960 impulsó la transformación y administró los pasajes Obelisco Norte y Sur.

Se le atribuyen los siguientes hechos:
Se casó en Venecia con la actriz y piloto suiza Myriam Stefford. Para esa ocasión alquiló todas las góndolas de la ciudad.
Gaucho se apodaba el leopardo que la pareja tenía como mascota. 
En conmemoración a su esposa, muerta en un accidente aéreo, construyó el monumento al amor más alto y brillante de Argentina. En los cimientos del mausoleo, custodiados por explosivos, yacen los diamantes que Baron Biza le regalara a la diva.
Instauró el Premio Myriam Stefford de Aviación para quien lograra completar el Raid de las Catorce Provincias.
Revistió de plata la portada de su libro El derecho de matar y se lo envió al Papa Pio XI. 
Alquiló marquesinas y empapeló la ciudad con afiches para publicitar su libro. El slogan decía ¡Un libro sensacional, su autor fue perseguido, encarcelado y procesado por la policía argentina!
El ilustrador de El derecho de matar, Benjamín Amor, intentó asesinar al Papa con un arma grabada con la leyenda "Balas, supersticiones, banderas, reinos, basura, ejércitos y mierda".
Contrajo matrimonio con Clotilde Sabattini, feminista, intelectual e hija del gobernador de Córdoba Amadeo Sabattini. 
Financió gran parte de las campañas del Partido Radical. 
Interceptó un tren para quienes quisieran acompañar al cortejo fúnebre del presidente Yrigoyen. Vistió el tren de luto colocando una imagen del líder en el frente.
Estando en la cárcel consiguió el mejor champagne para brindar con los demás convictos en la noche de Navidad.
Se batió a duelo numerosas veces. 
Realizó huelgas de hambre.
Publicó instrucciones detalladas sobre cómo fabricar bombas y granadas.
Ofreció una fortuna al maquinista de un tren para que se detuviera a contemplar el paisaje.
Celebró una fiesta para conmemorar la inmigración, ambientando su casa como un barco. Sus amigos debían acudir disfrazados de mendigos y prostitutas. A su vez recorrió el puerto de Buenos Aires invitando verdaderas prostitutas y mendigos.
El estado argentino le inició varios juicios por inmoralidad. 
Durante una de las reuniones de divorcio arrojó ácido sulfúrico a su esposa Clotilde Sabattini desfigurándole el rostro. Posteriormente se suicidó con un disparo en la sien.
Clotilde, su hija María Cristina y su hijo Jorge se suicidaron en años posteriores.
 
     
   
     
   
     
   
     
   
     
   
     
   
     
   
     
     
  Paula Trama  
  https://soundcloud.com/turismocancion/fragmento-de-2008-baron-biza  
     
   
     
     
   
     
     
     
     
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