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  Manifiesto, 2017  
     
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  TRT: 8:31 min  
     
  Una serie de mascaras flotan como estandartes sobre horizontes infinitos: son emblemas barrocos que emiten una proclama que busca elevarse como verdad filosófica, manifestando una pluralidad que se arrastra desde el fondo de los tiempos. La obra Manifiesto se inspira en un tipo de movimiento y estilo que implica pensar la identidad en relación a diversas culturas, políticas, momentos, y a la propia historia del arte.  
     
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Aliento que bajas,
hinchado como el fuego:
me llenas de gozo
grande e infinito.
Yo navegaré en el océano de tu espíritu,
y allí te serviré,
objeto de poder!
A través tuyo
puedo danzar con los demonios,
porque a través tuyo, los hechizo.
La humanidad cae infinitas veces,
pero en tu nombre el mar se abre
y el desierto renace en huerto.
En tu presencia las luchas no me desaniman.
Eres camino de liberación,
que no se vende ni somete,
y se debe solo a sí mismo.
Eres para todos y a nadie perteneces.
Lo que no puedo hacer lo haces tú por mi.
No eres bello ni informativo. No eres consumo ni fórmula.
No eres apatía o esnobismo. No eres anécdota.
Elevas la condición humana sembrando formas de vida.
No eres objeto discreto para adorno de los buenos servidores ni representación de las organizaciones clasistas.
Eres un pájaro maquillado que esparce por el mundo un perfume de amor, sangre y nervios.
Quitas mi cautiverio.
Unes a la gente en cooperativismo. Fortaleces a las comunidades.
Eres continente, provincia, montaña, y habitas la nada de un mar perpetuo.
Eres fuego, entusiasmo o amargura: una flecha al infinito de la vida que arrastra las cenizas de la humanidad.
Eres espejo, sismo y silencio.
En la reconquista, luchas aun exhausto.
Te lanzas temerario a las fronteras.
No temes a los muertos ni a los vivos.
Con desolado coraje recorres las tinieblas.
A través tuyo soy mas humana.
Eres conciencia: cuando sabes no hablas.
Miras lejanos horizontes y miras una dichosa hermosura.
No eres contemporáneo ni clásico, no eres una serie de códigos.
No eres alegoría encarnada de la desigualdad
No te importan los podios.
No eres correcto ni culto.
Eres piadosa y fraterna.
Amiga de las mendigas ambulantes que vagan en el yermo.
Relampagueas del lado del desamparo, astuta timonel de los extraviados.

 
     
     
     
     
     
     
     
     
     
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